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Del criadero de peces en estanques a la acuicultura certificada

 

¿Qué es la acuicultura?

Cuando alguien trata el tema de la acuicultura, se ofrece comenzar con una simple definición. Así, la acuicultura es «la cría controlada de organismos acuáticos, es decir, que viven en el agua, especialmente de peces, moluscos, crustáceos y algas». Para la mayoría de las personas, significa lo mismo que el término «piscicultura».

Al contrario que la pesca, en la que el pescador pesca un pez salvaje con redes o cañas, convirtiéndolo a partir de dicho momento en su propiedad, la acuicultura define claramente la propiedad del pez vivo en su espacio vital y la responsabilidad de cuidar de este.

Se puede diferenciar entre la acuicultura extensiva e intensiva. En la acuicultura extensiva, normalmente en la naturaleza libre y, a veces, en explotaciones acuícolas en estanques o en granjas de moluscos, el criador pone a disposición de sus animales un espacio vital limitado pero, en esencia, los deja por su cuenta. En algún momento, cuando han alcanzado el tamaño deseado, el criador los saca del agua y los destina a su aplicación. Por el otro lado, en la acuicultura intensiva, el criador se encarga de que los animales crezcan de manera rápida y uniforme al tamaño deseado mediante una alimentación determinada y una gestión activa del entorno acuático. La reproducción precisa de los animales tiene una gran importancia, especialmente en la acuicultura intensiva, la cual tiene lugar en jaulas flotantes, pequeños estanques separados o incluso en corredores en tierra.

 

¿Desde cuándo existe la acuicultura?

Los conocidos historiadores romanos Plinio y Cicerón ya escribieron entonces sobre romanos adinerados que mantenían peces y otros organismos acuáticos en piscinas y estanques para poder abastecerse a ser posible con pescado fresco. Sin embargo, se puede dar por hecho de que se trataba más bien de un almacenamiento de peces salvajes pescados previamente, es decir, como un tipo de acondicionamiento.

La piscicultura como tal comenzaría un par de siglos más tarde en la Alta Edad Media con la cría determinada de carpas en Europa Central y Oriental. Aquí fueron muchos monasterios los responsables, cuya riqueza e importancia también alcanzó la cría de carpas. Estos conocimientos se ampliaron durante varios siglos y, en el siglo XVI, llevó a los primeros libros de texto sobre la piscicultura, en la cual ya jugaban un papel los estanques de desove e incubación, la alimentación y la lucha de enfermedades. Pero en esta época, el hombre todavía le dejaba vía libre a la naturaleza en cuanto a lo que a la reproducción de los animales se refiere.

El inicio de la acuicultura moderna en Europa se une al nombre de Stephan Ludwig Jacobi (1711-1784), el cual tuvo la idea de quitarles los huevos y los espermatozoides a los peces en maduración, mezclarlos y llevarlos a su desarrollo: había nacido la reproducción artificial. Sin embargo, sus ensayos cayeron en el olvido y se volvieron a retomar casi un siglo más tarde alrededor de 1840 en el río Mosela, el cual pertenecía entonces a Francia. A partir de esto surgió en 1854 en Huningue, en la actual Alsacia, la primera explotación de cría de truchas estatal, a partir de la cual surgiría más tarde la Piscifactoría Imperial, actualmente bajo administración alemana. Junto con las truchas se produjeron salmones, corégono blanco y carpas a gran escala para, por un lado, venderlos a piscicultores y acuicultores y, por otro, para soltarlos en aguas interiores, las cuales ya se empleaban frecuentemente para los peces migratorios como los salmones y las anguilas. Como consecuencia se desarrolló la «cría artificial de truchas» en toda Europa, sobre todo tras la introducción de la trucha arco iris que provenía originalmente de Norteamérica. Sin embargo, fueron hasta los años 1970 una de las pocas especies que se criaron con éxito.

 

La acuicultura marina lleva a un enorme aumento de las especies y cantidades criadas

Al contrario que los animales de cría en tierra (44 especies) y los cultivos (unas 250 especies), de los cuales ya más del 90 % se domesticaron antes del 2000, en la acuicultura solo fue un 3 % de las especies acuícolas, las cuales se utilizaban ya alrededor del año 1900.

El desarrollo de que, actualmente, casi el 50 % de los peces y mariscos consumidos en todo el mundo procedan de la acuicultura, comenzó a finales de 1970 y está estrechamente unida a la consolidación de la acuicultura marina, es decir, la cría de peces en el mar. Entre tanto ya no es Europa quien lidera el desarrollo y la introducción de nuevas especies, sino Asia, especialmente China, de donde procede casi el 90 % de los seres vivos acuáticos explotados en todo el mundo.

Especialmente rápido fue el desarrollo en los últimos 15 años, en los cuales se introdujeron en la acuicultura más de 100 de casi 500 animales de agua dulce y salada y plantas acuáticas. Así, en menos de un siglo, la lista de las especies acuícolas ha superado a la de las especies terrestres y no parece tener un fin próximo. Esta afirmación parece no verse peligrada por el hecho de que el ser humano tiene más de 3000 especies diferentes de animales marinos en su menú (a diferencia de los casi 200 animales terrestres, en su mayoría mamíferos y aves).

Dicho sea de paso, muchas de las especies responsables del enorme crecimiento de las cantidades de producción especialmente en el Sudeste Asiático, son relativamente desconocidas para los consumidores europeos, ya que se producen sobre todo para la necesidad local en Asia. Se trata de peces herbívoros de la familia de las carpas como la carpa plateada, la carpa herbívora y las que nosotros también conocemos, las denominadas carpas «comunes», la catla y la carpa de cabeza grande.

 

El crecimiento cuantitativo lleva a problemas en la acuicultura intensiva

En la medida en que aumentan las cantidades de producción en la acuicultura, lo que también va acompañado normalmente de una considerable intensificación de las densidades animales y del uso del suelo, surgen problemas —tan frecuentemente como en la cría intensiva a gran escala—, los cuales llevan a su vez a que los consumidores conscientes no vean siempre la acuicultura como un aporte positivo para el abastecimiento de una población mundial con proteínas cada vez mayor. Especialmente frecuentes son los siguientes «ámbitos de problemas»:

  • La desbordante necesidad de superficies, especialmente allí, donde las superficies originales tienen tareas importantes en el medioambiente. El ejemplo más conocido es, seguramente, la toma de manglares para hacer sitio a estanques de peces y gambas.
  • La entrada de nutrientes y heces en el agua. El pienso no consumido por los peces y los excrementos de estos llevan a una considerable variación de la calidad del agua en el entorno inmediato de piscifactorías con repercusiones en la flora y fauna local.
  • El uso de peces salvajes como pienso para peces de cría: en la medida en que crece la cría de peces carnívoros, es decir, que comen peces, también crece la necesidad de harina y aceite de pescado como componentes para piensos. Algunos ejemplos son el salmón, la lubina, la dorada y una multitud de otras especies, especialmente, las criadas en el mar.
  • El uso de componentes OMG en el pienso de pescado, especialmente el maíz y la soja.
  • La administración intensiva de antibióticos y otros medicamentos, tanto profilácticos como para la lucha de enfermedades animales ya declaradas.
  • La fuga de peces de cría de sus jaulas: el denominado problema de «escapes», cuando los peces de cría se aparean con peces salvajes y, a través de esto, se puede llegar a modificar la genética de los peces salvajes.
  • Los problemas sociales en los empleados que trabajan en la acuicultura. Un problema que sobre todo tiene importancia en los países en vías de desarrollo y emergentes, en los cuales tiene lugar una mayoría de la acuicultura mundial.

Estos ámbitos de problemas y su tematización por los medios y las organizaciones de conservación de la naturaleza han llevado a que los consumidores europeos y americanos y, en especial, los minoristas que allí trabajan, hayan formulado el deseo en el nuevo siglo de comprar pescado proveniente de la acuicultura, pero solo de fuentes que hayan excluido en su mayor parte los problemas nombrados anteriormente. Se acababa de sentar la base para la acuicultura certificada.

En las últimas décadas han surgido varios sistemas de certificación para una acuicultura sostenible, los cuales cuidan con diferentes especificaciones de que las piscifactorías certificadas por auditores independientes según sus normas produzcan de manera sostenible. Las certificaciones más conocidas actualmente son GLOBALG.A.P., ASC (Aquaculture Stewardship Council), GAA (Global Aquaculture Alliance) y Friends of the Sea.

 

El consumidor tiene la elección: casi todas las especies importantes también se encuentran en la acuicultura certificada

Para los consumidores europeos ha surgido actualmente una buena situación después de que GLOBALG.A.P. publicara, hace casi 10 años, la primera norma de certificación: si el consumidor así lo desea, puede conseguir casi todas las especies comerciales importantes provenientes de la acuicultura también certificada o parcialmente biocertificada en el mercado europeo. La diferencia de precio con respecto a un producto no certificado es incluso relativamente baja con frecuencia.

Las especies más importantes en Europa Central provenientes de la acuicultura certificada son:

  • El salmón del Atlántico
  • Truchas y salvelinos
  • La dorada
  • La lubina
  • La tilapia
  • El panga (pangasius)
  • Los mejillonesLos camarones patiblancos/langostinos jumbo

Si también se incluye las carpas criadas en la acuicultura extensiva en estanque en Alemania, se puede decir con seguridad que, actualmente, se cumplen con todos los requisitos para los consumidores interesados solo en la compra de peces y mariscos provenientes de la acuicultura de fuentes sostenibles certificadas. En la acuicultura existe el deseo de que cada vez más consumidores sigan este paso en cada vez más oportunidades y que lo exijan también de sus fuentes de compra de pescado, para que la acuicultura mundial también juegue un importante papel en la alimentación sostenible de una población mundial en continuo crecimiento.