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Acuicultura y Sustentabilidad I

En nuestra búsqueda global por la sustentabilidad, hemos aprendido que implica un viaje y no un destino. La acuicultura sin duda transita por el camino de  la sustentabilidad para convertirse en una actividad ecológica, social y económicamente responsable. En 1960, la producción mundial de acuicultura era 1,6 millones de toneladas, en 2012 la producción había aumentado a 66,6 millones de toneladas (FAO 2014). Este crecimiento fue liderado por pioneros de la acuicultura que `hicieron camino al andar´ y la industria se ha beneficiado de su experiencia. Las lecciones aprendidas en los inicios se han convertido en buenas prácticas acuícolas, aportando una guía para este sector de producción de proteínas de calidad. Un ejemplo es el uso de antibióticos en el sector de producción de salmón en Noruega. Un blog de la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas el 15 de octubre de 2015 declaró, “Noruega ha eliminado el uso de antibióticos en el salmón —uno de los alimentos más consumidos en el país y uno de los principales productos de exportación— a prácticamente cero. Esto ha contribuido a que el sector sea próspero y se reduzca el riesgo de resistencia a los antibióticos en los seres humanos. Para apoyar al sector acuícola, en 2011 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) determinó lineamientos para la codificación de las buenas prácticas en la acuicultura y la promoción de la certificación en la acuicultura. Esto cobra primordial importancia en la medida en que la población mundial continúa creciendo. Se pronostica que la población mundial alcanzará los 9,600 millones de personas para el 2050, por lo que la necesidad de la acuicultura para nuestro bienestar económico y sustento alimenticio continuará aumentando.

Como consumidores responsables es importante estar informados sobre las buenas prácticas acuícolas y la acuicultura certificada para tomar buenas decisiones a la hora de salir a comprar. Para empezar, demos un paso hacia atrás y analicemos la acuicultura en general. En 2012, la FAO identificó 567 especies de cría en granjas de acuicultura: peces (de aguas continentales y marinos); moluscos, crustáceos, anfibios y reptiles; invertebrados acuáticos y algas marinas y de agua dulce. Estas 567 especies suman un total de 90,4 millones de toneladas producidas (algas incluidas). Es interesante mencionar que de las 66,6 millones de toneladas previamente comentadas, 30% de las especies cultivadas no requieren que se les provea alimentos. Cuando a esta cifra se le suma la producción de algas (principalmente algas marinas) esto aumenta las especies no alimentadas a aproximadamente 48% del total de la producción acuícola. La mayor parte de la acuicultura se lleva a cabo en Asia —88,39%— y un sorprendente 61,69% de la producción total ocurre en China (FAO 2012). América del Norte y América del Sur producen 4,78%, Europa 4,32% y África 2,23% de la producción total (FAO 2012). Las especies más populares criadas en granjas de acuicultura certificada incluyen: Abulón; salmón del atlántico; almejas; cobia; trucha de agua dulce; mejillones; Pangasius; ostras; vieras; róbalo; besugo; camarón (Peaeus monodon y vannamei); seriola y tilapia. Para concluir, en 2012 se estimaba que había 18.861.000 personas trabajando como productores acuícolas. Ahora que hemos cubierto los puntos básicos, veamos cómo las buenas prácticas acuícolas hacen que la acuicultura certificada sea la opción preferida para la producción de proteínas con el enfoque en la sustentabilidad.